<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-4975981749756615353</id><updated>2012-02-09T21:18:13.912-05:00</updated><title type='text'>Seno, Coseno y Tangente</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://sencostan.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4975981749756615353/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sencostan.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Cynthia Castro Chiurliza</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15487775903105756245</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>6</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4975981749756615353.post-2581103360092424933</id><published>2007-09-19T23:17:00.001-05:00</published><updated>2007-09-19T23:17:55.945-05:00</updated><title type='text'>John y el armario</title><content type='html'>John, con mucha atención, miraba el llavero a contra luz. Una de esas llaves, una sola de entre las cinco, garantizaba el acceso a lo que serían las próximas penosas horas de su vida. No tendría por qué ser tan difícil alcanzarla, escogerla de entre el resto, para luego introducirla en aquel agujero en donde, por algunos segundos, encontraba su otra mitad y se complementaban, abriendo el cerrojo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estiró la mano izquierda y con el dedo índice empujó la llave más pequeña, que correspondía a aquel baúl a los pies de su cama. Regresó la mano y se rascó la nuca. Vamos, pensó, en algún momento tendré que hacerlo y es mejor salir de eso ahora mismo. Ahora que el llavero ya está descolgado…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se sentó recto y bajó las rodillas, adquiriendo la popular pose de meditación. Por fin se levantó, desperezándose. Si tan solo no fuera necesario hacerlo; como si uno no tuviera suficientes preocupaciones con el trabajo, la familia, la novia y el perro del vecino que esperaba almorzar John en escabeche un día de estos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Caminó en círculos por la sala y finalmente se encaminó hacia su cuarto. Una vez más miró el llavero e, inútilmente, contó las llaves, como si fuera a descubrir que sólo había cuatro y que la del armario había desaparecido. Soñar no costaba nada. Que la llave no estuviera sería tan conveniente…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Abrió la puerta del cuarto, limpiado y ordenado el día anterior, y suspiró con ganas. Tal vez mantenerlo así sería suficiente. Se veía lo bastante aceptable como  para cualquiera, hasta para el Papa. Pero no, no era suficiente. Ella lo sabría, y ella vendría ese mismo día. Así que, llave en mano y en la posición correcta, se acercó hasta el armario y se preparó para la avalancha de ropa y objetos varios, con la penosa tarea de pasar la tarde entera poniéndolos en orden para ahorrarse un sermón materno...&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4975981749756615353-2581103360092424933?l=sencostan.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://sencostan.blogspot.com/feeds/2581103360092424933/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4975981749756615353&amp;postID=2581103360092424933' title='2 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4975981749756615353/posts/default/2581103360092424933'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4975981749756615353/posts/default/2581103360092424933'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sencostan.blogspot.com/2007/09/john-y-el-armario.html' title='John y el armario'/><author><name>Cynthia Castro Chiurliza</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15487775903105756245</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4975981749756615353.post-1406667301013947639</id><published>2007-08-31T13:03:00.000-05:00</published><updated>2007-09-19T23:24:02.815-05:00</updated><title type='text'>Y me robaron...</title><content type='html'>Ayer fue un día pesado. Desde las ocho y media de la mañana hasta las nueve y media de la noche no puse pie en mi casa. No por trabajar todo el día, o por estar todo el día en la U. Trabajé, almorcé en casa (de una tía, no la mía), tomé clases de piano, fui a Exedrabooks, me encontré con alguien, asistí de oyente (más bien de vidente) a la clase de Aikido y, finalmente, fui a una clase de historia de la música. Largo día, largo día. Provechoso incluso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Regresando a casa a eso de las nueve y cuarto de la noche, veo desde mi auto que al final de la calle están pidiendo licencias. A medida que me acerco meto la mano en mi cartera de Mary Poppins y rebusco entre todos los chécheres mi wallet, como le llaman, mientras el auto sigue avanzando y con la otra mano dirijo el timón (sí, soy una conductora multitasking. No, aún no me choco). Después de un par de vueltas de la mano no lo encuentro, pero el policía me hace algo así como un saludo y me dice que pase. No necesitaba ya la licencia pero vamos... Mi wallet es bastante grande como para no encontrarlo, incluso tratándose de mi cartera de Mary Poppins. Así que detengo el auto junto a la carretera, una calle oscura y solitaria, para buscar mi wallet perdido, sin éxito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El wallet no estaba. No perdí la calma, no sé si porque no suelo perderla en estas ocasiones o porque soy consciente de que eso no lleva a nada y no me gusta acelerarme, como ciertos familiares cercanos de quienes tengo el terror de haber heredado el gen de la desesperación. Hice algunas llamadas y nada. No me quedaba más que esperar hasta el día siguiente, o sea hoy.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy llamo a Exedra, y nada. Llamo a la academia de música, y nada. Llamo a la sensei, y nada. Voy al gimnasio de Aikido, y nada. Nada, nada, nada. Mi papá me llama y le cuento lo que me ha pasado. Como siempre, mi padre, hijo de militar, comienza a darme las instrucciones de lo que debo hacer, y hacer ya. Él llamaría al banco a cancelar la tarjeta Clave y me llamaba de vuelta, mientras yo hacía lo demás. Me alisto para la lista de cosas Por hacer, cuando de repente me llama mi papá y me dice "Han encontrado tu billetera, te llamo ahora". Por supuesto, me quedé idiotizada. ¿Cómo es que mi papá encontró que encontraron mi billetera? No sé, pensé en el momento, pero es seguro que mi papá es lo máximo, siempre me sorprende con este tipo de cosas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me llama nuevamente y me da un número de teléfono. Habían encontrado mis documentos tirados en la hierba frente a la piscina de la U. de Panamá, en Curundu. O sea, me quedé sin wallet, tan bonito que era, y también sin tres dólares, pero qué importa, tengo mis documentos de vuelta. Los fui a buscar al Departamento de protección universitaria, y me entregaron un fajo de tarjetas y papeles (¿mencioné cartera de Mary Poppins? Bueno, imagínense mi wallet). Firmo un papel, doy las gracias infinitas veces, y me siento en una banca a llamar por teléfono a mis padres y al profesor Morales, de la academia, para informarles a todos que ya encontré la susodicha billetera, o al menos los documentos, que era lo que me interesaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo más triste es que la billetera no tenía más que tres míseros dólares, como ya mencioné, y algunas monedas. Sentada en la banca de la universidad, bajo un gran árbol y sintiéndome muy cómoda, me puse a revisar los papeles que me habían entregado. Estaban todos mis documentos, todos mis papeles (hasta los más insignificantes), mis tarjetas del banco, las de cliente frecuente y de alquiler de películas... En fin, estaba todo. Pero, un momento... Aquí hace falta algo. Vuelvo a revisar y suelto una fuerte carcajada. Los noveles ladrones no se llevaron mis tarjetas del banco, al parecer eso sería mucho enredo y muy peligroso, pero sí se llevaron, nada más y nada menos, que las dos tarjetitas de promoción de Subway, que ya tenía llenas. Hoy almuerzan rico, gracias a mí y a mi descuido al dejar la cartera en una silla mientras veía la práctica de Aikido.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4975981749756615353-1406667301013947639?l=sencostan.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://sencostan.blogspot.com/feeds/1406667301013947639/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4975981749756615353&amp;postID=1406667301013947639' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4975981749756615353/posts/default/1406667301013947639'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4975981749756615353/posts/default/1406667301013947639'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sencostan.blogspot.com/2007/08/y-me-robaron.html' title='Y me robaron...'/><author><name>Cynthia Castro Chiurliza</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15487775903105756245</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4975981749756615353.post-157483065129388443</id><published>2007-08-19T19:22:00.000-05:00</published><updated>2007-08-19T19:29:17.491-05:00</updated><title type='text'>Talleres de escritura  - Creciendo en el colegio</title><content type='html'>Esto fue lo que salió de nuestro "Proyecto: Taller de escritura", en el grupo "Panamá sí lee!!!" de Facebook, que por cierto ha resultado muy divertido. El tema era alguna anécdota estudiantil. La mía fue esta:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Creciendo en el colegio&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde mis comienzos en aquella polémica etapa de la vida que con carácter casi científico llamamos "adolescencia", la gente siempre pareció muy interesada en hacerme saber que me veía más joven de lo que realmente era. Disfruté tanto de mi niñez y era tan poco mi interés en crecer, a diferencia de mis compañeras de clase que de la noche a la mañana ya no jugaban con muñecas, sino que se pintaban las uñas, que a veces me pregunto si fue eso lo que afectó mi desarrollo, al punto de hacerlo llegar tan tarde.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A mis tiernos 9 años mis amigas ya hablaban de novios, y el chisme más grande que podía correr entre nosotras era que a Fulanita ya le había venido la regla. Yo, por supuesto, ni enterada. Para aquel entonces yo estaba más plana que una tabla, y mis ovarios, por lo visto, tan verdes como mis actuales conocimientos de filosofía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para el quinto grado de primaria, Sofía y yo llevábamos en el pecho apenas sombras de lo que algún día podrían llamarse senos; el resto de mis compañeras de clase ya tenían un buen grado de "pechonalidad", del que estaban infinitamente orgullosas. Por supuesto que, como niña popular que era, yo también quería mis senos pronto. Mi posición en el grupo dependía de ello. Ahora la posición de liderazgo en la clase no se trataba de quién era la más divertida, o la más ingeniosa o imaginativa a la hora de jugar. Se había formado una especie de jerarquía, en la que aquella que más adulta parecía, era a quien todas seguíamos (sin importar cuántos pájaros tuviera en la cabeza). Yo, por supuesto, no estaba muy contenta con esta nueva forma de gobierno. A mí me seguían gustando los juegos (que ahora eran "prohibidos" para las "niñas grandes", que debían comportarse como tales), y me parecía infinitamente aburrido hablar de chicos, carteras, maquillaje y demás estupideces.¿Qué iba a querer yo con esos niños sudorosos que se la pasaban corriendo alrededor del colegio en el recreo y que hablaban tonterías? Pero ese era el régimen ahora, y había que seguirlo si no se quería sufrir las consecuencias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Podrán adivinar (si me conocen un poco), que, irremediablemente, sufrí las consecuencias; las sufrí a tal grado que me gané el nombre de "Cynthia, la infantil" (apodo del que me costó años liberarme) y los "niños grandes" me echaron de lado. Por un tiempo deseaba fervientemente ser aceptada, ser como el resto, sin éxito. Simplemente, yo era diferente. Con el tiempo me di cuenta de que me gustaba ser diferente, y no sé si fue una especie de rebeldía ante aquella situación, pero desde entonces si en algún momento no soy diferente del resto, hago lo necesario para serlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como contaba, en el quinto grado las únicas sin necesidad de usar sostén éramos Sofía y yo. Como en aquellos tiempos la intimidad de una era tema de todas, nuestra función hormonal desacelerada era discusión de todas las niñas. Recuerdo un día, a la hora de educación física, cuando en el vestidor se abrió un debate acerca de cuál de las dos (Sofía o yo) tenía los "brotes" más grandes. Nuestro pecho no era más que una pista de aterrizaje con dos pequeños montículos de tierra, pero según yo era obvio que mis dos pequeños montículos eran más grandes que los de Sofía. Como para aquel entonces ya me iba ganando la antipatía de las demás por no ser lo suficientemente madura, todas coincidieron con que Sofía tenía su proyecto de senos más grande que el mío. Me sentí indignada pero, como siempre, puse mi mejor cara.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pocos años después, a Sofía le vino la regla; a mí no me había llegado todavía. Así que supongo que sus senos sí eran más grandes que los míos después de todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es increíble la importancia que se le puede prestar al desarrollo durante los años del mismo. Por ejemplo, un día discutía (seguro por alguna tontería) con una chica de mi salón. Para aquel entonces yo tendría unos doce años y cursaba el primer año de secundaria, si no me equivoco. Nos dijimos tres o cuatro cosas, a gritos, cuando finalmente ella (Rosemary, se llamaba), cerrando con broche de oro (o eso era lo que ella pensaba), plantó pie en el suelo, apoyó sus manos en sus caderas, y me dijo así: -Yo no me voy a rebajar a discutir contigo; tú no sirves, porque a ti no te ha venido la regla-. ¡La cosa más estúpida que había oído en mi vida! ¿En qué me diferenciaba? ¿Qué ganaba? ¿En qué me hacía diferente? No podía creer que hubiera cortado la discusión con una acusación tan terriblemente idiota. Con ese argumento parecía resumir toda la idiosincrasia (literalmente) del adolescente. Fue tal mi estupefacción ante su estupidez, que en vez de sentirme ofendida y contestar con insultos, lo único que pude responder, para ella y en nombre de todas aquellas niñas que desde hacía ya un par de años actuaban bajo la influencia de la luna, fue: -Para tú información (y para la de los demás-, pensé), a mí algún día me va a venir la regla, pero a ti la cara de animal nunca se te va a quitar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay cosas que, simplemente, nunca se podrán cambiar. Hay otras que, con el tiempo, simplemente cambian. Hace ya 10 años de aquellos episodios; ahora soy adulta, pero sigo siendo niña, y conozco a muchos como yo. Mi pregunta es: ¿dónde estaban aquellas personas cuando me tocó luchar sola contra el vulgo? Y, a menudo, mi respuesta es que estaban esperando aparecer cuando yo supiera apreciarlos en toda su extensión, como los aprecio a ustedes hoy.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy, a veces, aún me pregunto qué fue de Rosemary...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cynthia.&lt;br /&gt;10 centímetros más alta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;P.S.: Algunos nombres fueron cambiados para proteger identidades, jajaja&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4975981749756615353-157483065129388443?l=sencostan.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://sencostan.blogspot.com/feeds/157483065129388443/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4975981749756615353&amp;postID=157483065129388443' title='4 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4975981749756615353/posts/default/157483065129388443'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4975981749756615353/posts/default/157483065129388443'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sencostan.blogspot.com/2007/08/talleres-de-escritura-creciendo-en-el.html' title='Talleres de escritura  - Creciendo en el colegio'/><author><name>Cynthia Castro Chiurliza</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15487775903105756245</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4975981749756615353.post-5866565314239374554</id><published>2007-08-15T22:02:00.000-05:00</published><updated>2007-08-15T22:10:32.436-05:00</updated><title type='text'>De la fragilidad de la Vida y la fuerza del Mundo.</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_U9ONaWGKdKs/RsPAFRYKDsI/AAAAAAAAABk/wTKp_x1OltU/s1600-h/tsunamiMadrid.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://1.bp.blogspot.com/_U9ONaWGKdKs/RsPAFRYKDsI/AAAAAAAAABk/wTKp_x1OltU/s320/tsunamiMadrid.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5099130399910137538" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Es realmente difícil deshacerse de ese concepto de individualidad que tenemos. Todos y cada uno de nosotros somos personas, individuos con sentimientos, identidad, relaciones, y lo mismo identificamos en las personas con las que nos relacionamos directamente y con familiaridad. No pensamos, en cambio, en aquella individualidad cuando hablamos de las masas; los chinos, los árabes, los americanos, etc., son grupos generalizados. Se convierten para nosotros en un solo ente, y no nos ponemos a pensar que dentro de ese ente hay miles de personas, y cada una de esas personas es también un individuo con sentimientos, identidad, y relaciones con sus allegados, al igual que nosotros. Que cada una de esas 75,000 personas que murieron en el terremoto del 2005 en Pakistán e India eran padres, hermanos, abuelos, enamorados, médicos, entusiastas, dejados, intelectuales e ignorantes, y así en situaciones similares. Que eran personas, al igual que nosotros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si generalizamos una y otra, y otra vez, haciendo grupos cada vez más grandes, llegamos entonces a ese grupo al que pertenecemos todos: la Humanidad. Somos una masa humana y, al mirarse así, como masa, todos perdemos nuestra identidad. No venimos a ser más que un pedacito más, una billonésima parte del todo. Un número, tal vez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy un terremoto de 7.5 grados en la escala de Richter sacudió Perú. Una alerta de tsunami fue lanzada para gran parte de Sudamérica y Centroamérica, y también para Hawai. Hoy, la naturaleza nos recuerda que está cobrando parte en este mundo al que nosotros, los humanos, llamamos nuestro. Y caemos en cuenta de nuestra vulnerabilidad ante tales situaciones, de nuestra impotencia ante los desastres naturales. Somos personas, pero para un desastre natural no somos más que una masa que, en cualquier momento, cuando la naturaleza así lo decida, puede desaparecer. Y dejaremos entonces de sentir y de ser, y desapareceremos los individuos que hoy día formamos parte del gran grupo de la “Humanidad”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Actualmente, el caos reina en nuestro planeta. El clima cambia sin precedentes, las temperaturas suben y bajan creando confusión, terremotos sacuden fuertemente la tierra… Algo está pasando, y nos toca a nosotros presenciarlo. Si se trata de cambios producidos por intervención nuestra, o por curso normal de la naturaleza, o por alguna intervención divina, no podemos saberlo, mas seguramente cada uno de nosotros, individuos, tendrá sus teorías. Pero, independientemente de las causas, las secuelas se presentan y desmoronan aquella seguridad de nuestro hogar en la que tanto confiábamos, y no nos queda otra que enfrentarlo todos juntos, ya sea como un solo ente o como muchos individuos unidos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;-Cynthia.&lt;span style="font-style:italic;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Una panameña entre tres millones&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4975981749756615353-5866565314239374554?l=sencostan.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://sencostan.blogspot.com/feeds/5866565314239374554/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4975981749756615353&amp;postID=5866565314239374554' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4975981749756615353/posts/default/5866565314239374554'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4975981749756615353/posts/default/5866565314239374554'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sencostan.blogspot.com/2007/08/de-la-fragilidad-de-la-vida-y-la-fuerza.html' title='De la fragilidad de la Vida y la fuerza del Mundo.'/><author><name>Cynthia Castro Chiurliza</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15487775903105756245</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_U9ONaWGKdKs/RsPAFRYKDsI/AAAAAAAAABk/wTKp_x1OltU/s72-c/tsunamiMadrid.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4975981749756615353.post-7618482959740107455</id><published>2007-08-06T22:08:00.000-05:00</published><updated>2007-08-06T22:10:32.934-05:00</updated><title type='text'>Escribir</title><content type='html'>Escribir es un proceso más difícil de lo que parece. Exponer las ideas de manera ordenada y concisa, y llamar la atención del lector (no por el disparate y las faltas ortográficas) es una tarea ardua, y ni hablar de si llegas a estar satisfecho con el trabajo terminado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquellos que lo han intentado saben a lo que me refiero cuando digo “proceso difícil”. Antes de empezar, está el asunto de elegir el tema. Algo que no haya sido muy abordado, que sea original, y de lo que sepas lo suficiente como para no escribir sólo media página. O tal vez sólo te sientes frente a la computadora y comiences a escribir, sin pensar demasiado, lo que tu mente inspirada te dicta en ese momento. Lo malo es que la inspiración muchas veces se corta antes de que termines y después tienes que arreglártelas para concluir lo que tan ilustremente comenzaste.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de contar con el tema es hora de desarrollarlo. Primero que todo está el gran enfrentamiento a la página en blanco. Se miran fijamente, levantas los dedos y tomas la pluma (¡estamos en el siglo XXI, seamos realistas!: Pones los dedos sobre el teclado...) para defenderte de ese blanco absorbente, y muchas veces aquella luz deslumbrante sólo logra entrar por tus ojos y blanquear también tus ideas. Y la pelea no termina ahí; una vez logras escribir una frase (que borras y modificas unas sesenta veces antes de continuar), el bélico papel blanqueado sigue intentando vencerte, intentando succionar las pocas palabras que se asoman a la punta de tus dedos en un intento de frase. Escribes y, finalmente, cuando una idea que consideras especialmente buena aparece y comienzas a escribirla, el Vengador Blanco logra crearte lagunas y hacer que olvides las palabras ideales para describir lo que tienes en mente. &lt;&lt;¡Pero si la tengo en la punta de la lengua!&gt;&gt; La palabra pasa frente a tus ojos a la velocidad de la luz y logras captar algo... pero difícilmente puedes recuperarla. En esos casos agradezco tremendamente al diccionario de sinónimos de Word (¡Así se hace, Gates!).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta lucha con el papel suele ser continua, pero si tienes suerte tu enemigo se aburrirá y te dejará en paz por un momento. Cuando esto ocurre y ya tienes un buen par de párrafos, el siguiente paso es releer lo que llevas escrito. Con el efecto narcotizante del papel fuera del camino, y tal vez por alguna misteriosa jugada del destino, al releer encuentras aquellas ideas sueltas que huyeron mientras te hervía el cerebro tratando de hilar juntas algunas cuantas, procedes a rellenar párrafos entre los párrafos ya existentes, y te sientes realizado cuando de repente el último párrafo salta y se convierte en el primer párrafo de la segunda página. Entonces pueden ocurrir dos cosas: o te bloqueas completamente, o te llueven un montón de ideas para continuar llenando más y más páginas. El Vengador Blanco pierde fuerza tras cada palabra y sigues creando frases, metiendo párrafos entre párrafos y tratando de ordenar de manera inteligible las ideas en tu cabeza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y así avanza la composición de ideas que tratas de establecer por escrito. Una página, dos páginas... Ok, tal vez sólo hasta dos páginas, pero algo es algo. Luego te preguntas si alguna vez llegarás a escribir como aquellos grandes autores, cuyas obras lees minuciosamente maravillado por los pequeños detalles que crees que nunca lograrás incorporar a tus obras y al mismo tiempo tratando de aprender, por algún tipo de ósmosis, aquellas magníficas técnicas. Días después relees cosas que escribiste hace meses o un par de años y que en el momento consideraste sólo decentes; te sorprendes al ahora encontrarlas bastante buenas y piensas que nunca podrías volver a escribir así, seguramente alguna especie de iluminación poderosa llegó a ti en aquel momento, pero esas son cosas que pasan cada tres vidas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por eso, lo más importante y que hay que tener realmente en cuenta al momento de imponerse la meta de escribir algo, es que requiere mucha paciencia, y así crean que lo que están escribiendo no sirve ni para canción de la Chilindrina, ¡sigan, nomás! Al final obtendrán un escrito que puede ser bastante mejor de lo que pensaban mientras lo garabateaban.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4975981749756615353-7618482959740107455?l=sencostan.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://sencostan.blogspot.com/feeds/7618482959740107455/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4975981749756615353&amp;postID=7618482959740107455' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4975981749756615353/posts/default/7618482959740107455'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4975981749756615353/posts/default/7618482959740107455'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sencostan.blogspot.com/2007/08/escribir.html' title='Escribir'/><author><name>Cynthia Castro Chiurliza</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15487775903105756245</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4975981749756615353.post-4839197464464608304</id><published>2007-08-03T10:05:00.000-05:00</published><updated>2007-08-19T21:41:10.330-05:00</updated><title type='text'>Seno, Coseno y Tangente</title><content type='html'>Siempre me gustaron las matemáticas, o al menos la mayoría del tiempo (admito que hubo momentos en que me pareció odiarlas), hasta que llegué a la horrible pesadilla de la Trigonometría. De repente entraron en mi vida términos conocidos de a oídas, que ahora entraban por mis oídos hasta mi cerebro y parecían burlarse de mis pobres neuronas debilitadas. Convertir seno por coseno en tangente, tangente entre coseno en seno, seno por seno en coseno... En fin, tareas, para mí, inposibles, y que desde un principio me dieron la clara impresión de juegos de ingenio más que de lógica matemática.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Admito que con el tiempo llegué a dominar el tema (no me pregunten si hoy podría, porque realmente no lo sé) y me salvé así de una nota fea en el boletín, que con tanto cuidado mantuve siempre muy decente -más por una especie de vanidad que por otra cosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy día, tres años y medio después de haber dejado atrás aquel tamborito, me encuentro creando un Blog. Si paso tiempo escribiendo tonterías por todos lados, ¿por qué no escribirlas en un blog? Así que decidí crear mi blog. Pero llega entonces la difícil tarea: ¿qué nombre ponerle al blog? Y por algún motivo, tres años y medio después, como ya dije, lo primero que me viene a la cabeza son esos tres traviesos amigos (que imagino como tres microbios con patas, por cierto): seno, coseno y tangente. Les recuerdo a algunos y les hago conocer a otros que estudio Diseño gráfico, que nada tiene que ver con la trigonometría, así que no se trata de que estuviera pensando en trigonometría en esos momentos. Tal vez hay alguna conexión inconsciente entre la acción de tratar de ordenar el depósito de mi cabeza y el viejo recuerdo de mis peripecias con la trigonometría, quién sabe, pero por algún motivo me pareció un nombre adecuado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como siempre, cosas que sólo yo entiendo. Y, aprovecho para hacer la salvedad: Si no entienden algo de lo que escribo, no necesariamente será porque esté mal redactado, o porque haya escrito algo ilógico. Es porque, simplemente, pienso diferente al resto de la gente -y esto causa con frecuencia mis peores inconvenientes...&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4975981749756615353-4839197464464608304?l=sencostan.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://sencostan.blogspot.com/feeds/4839197464464608304/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4975981749756615353&amp;postID=4839197464464608304' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4975981749756615353/posts/default/4839197464464608304'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4975981749756615353/posts/default/4839197464464608304'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sencostan.blogspot.com/2007/08/seno-coseno-y-tangente.html' title='Seno, Coseno y Tangente'/><author><name>Cynthia Castro Chiurliza</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15487775903105756245</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry></feed>
